Los insectos, una alternativa sostenible para alimentar animales

La biotecnológica Tebrio, pionera en el sector, comercializa grasa y proteínas obtenidas del Tenebrio Molitor.

Francisco García, responsable de Comunicación de la biotecnológica salmantina Tebrio, ha dado a conocer esta mañana en una jornada profesional en Salamaq el trabajo que realiza esta empresa, creada y afincada en la provincia salmantina desde su nacimiento en 2014, donde están construyendo lo que será la mayor fábrica de insectos del mundo, concretamente de un insecto muy específico, el Tenebrio Molitor.

El trabajo que desarrolla esta biotecnológica es producir cuatro ingredientes, que después se pueden utilizar en alimentación animal y en nutrición vegetal y, aparte, fabrican un polímero con el cual se pueden fabricar plásticos biodegradables, tratar aguas residuales, además de tener aplicaciones médicas, terapeúticas, cosméticas…

Trebio trabaja con el insecto Tenebrio Molitor que nace de un huevo y se convierte en una larva, que es de donde extraen la proteína (que se asemeja mucho a la proteína que se puede obtener de la carne de pescado blanco). También del estado larvario obtienen aceite, que tiene un perfil oleico a medio camino entre el aceite de oliva y de girasol, que se asemeja al de los frutos secos. Una vez que el insecto se transforma en imago, en adulto, en escarabajo, obtienen quitina, que es un polisacárido que transforman en un biopolímero, con el cual se fabrican los bioplásticos, se tratan las aguas residuales…

FERTILIZANTE

Asimismo, durante el ciclo vital del insecto desde Tebrio también recuperan sus excrementos para formular con ellos un fertilizante, que es «mucho más que un fertilizante porque no solo favorece el crecimiento de las plantas sino que también favorece la retención de agua en el suelo y la regeneración del propio suelo porque es 100% orgánico y es apto para agricultura ecológica y actúa como inhibidor de plagas», ha explicado Francisco García.

Según García, hacen todo esto porque «va a haber un problema de subalimentación en el mundo, ya que según las cifras de Naciones Unidas en 2050 seremos diez mil millones de personas en el mundo y no vamos a tener alimentos para todos. Actuando en la base de la cadena agroalimentaria, dando de comer insectos a los animales que los consumen de manera natural y en estado salvaje, lo que vamos a conseguir es liberar millones de hectáreas a nivel global que podríamos recuperar para producir alimentos para nosotros otra vez; porque el problema que tenemos ahora es que el consumo humano y animal están entrando en competencia».

Respecto a los productos que esta empresa produce, hay que señalar que la proteína y la grasa se destina para alimentación animal y sus mercados son el porcino, la acuicultura y el avícola. El producto de nutrición vegetal es para la agricultura y el quitosano es para bioindustrias, industrias de diferentes ramos que utilizan biomateriales. Sus clientes son, principalmente, de Europa y ahora están abriendo mercado en Sudamérica y África.

Su producción es de cientos de toneladas al año con sus cuatro productos, ahora que están operando en una fábrica piloto en Doñinos, pero en 2025 cuando tengan a pleno rendimiento una nueva fábrica en el Puerto Seco esperan sacar 100.000 toneladas de producto.

Con el paso de los años, desde la creación de Tebrio, la demanda de sus productos es cada vez mayor, sobre todo de fertilizante y de proteína y grasa. El quitosano siguen desarrollándolo porque creen que todavía no han descubierto todas las aplicaciones que tiene, que son muchísimas.

Tebrio es una empresa pionera en todos los ámbitos y a nivel mundial, porque nadie se había planteado antes producir insectos, criarlos y transformarlos para uso industrial. Desde su creación en 2014 se han visto obligados a desarrollar desde los procesos de producción hasta la maquinaria, que es completamente innovadora porque la que había en esos momentos era para otros fines y no se podía adaptar. Tampoco tenían cabida en la legislación, por lo que han tenido que realizar un trabajo de fondo con el Ministerio de Agricultura y con la Unión Europea y actualmente presiden la Asociación Internacional de Productores de Insectos para Alimentación Humana y Animal (IPIFF), del que forman parte empresas a nivel europeo de países como Francia y Holanda.